Beneficios del Aikido

Podríamos decir que el aikido es una manera de lucha interna que da resultados externos.

Practicar aikido fortalece tanto nuestro ser como el saber y el hacer de quien lo practica, ya que una de sus funciones es que el trabajo del cuerpo viene procede de la mente.

El aikido, como arte marcial, tiene como fin la búsqueda de armonía ante situaciones problemáticas trabajando de forma constante el ser, saber y el hacer de las personas.

El vínculo de la mente, cuerpo y espíritu es el inicio de este tipo de trabajo, que se basa en conseguir un equilibrio de las funciones humanas, consiguiéndole gracias al conocimiento de uno mismo y revelando los niveles a los que las personas son capaces de llegar.

Por otra parte, el Aikido sigue manteniendo su esencial inicial que se basa en la realización persona, usando el método de la educación para conseguir llegar a niveles de consciencia.
El Aikido es una manera de volver a la armonía, y realizarla produce varios beneficios para el cuerpo dándose de manera natural, es decir, sin objetivo físico de por medio.
El Aikido es una manera de disciplina que mejora la flexibilidad, tonificación muscular como también la capacidad de reacción ante lo repentino, esto se alcanza gracias a la practica en pareja, donde los contrincantes se confrontan pero sin ánimo de golpearse, sino con el fin de evitar el problema mediante movimientos lineales y circulares realizados de manera ingeniosa.

En resumen, podríamos decir que el Aikido es una forma de parar un conflicto y reconducirlo de manera inteligente, ya que utilizando la inteligencia se pueden conseguir resultados también a nivel corporal.

La realización de este arte marcial y la educación del cuerpo que se consigue, se podría comparar con el trabajo de danza por ejemplo, ya que en ningún de los dos casos se esta pendiente del desarrollo muscular sino de aprender a educar el cuerpo para conseguir un equilibrio.

Gracias a los movimientos podemos salir de la línea de la fuerza y enfrentar al contrincante de la mejor forma. Enfrentarlos con movimientos de esquive, que proyectan, que envuelven que redirigen energía hacia el contrario son una de sus características que destacan del Aikido, en definitiva, neutralizar al contrario y no destruirlo.

Como cualquier otra actividad física se empieza con un pre-calentamiento y más tarde se prepara el cuerpo y mente para no tener distracciones.