El kime, la máxima expresión de la energía

La palabra kime puede entenderse como concentración de la energía y se utiliza para definir la conexión de todas las fuerzas en el punto y el momento de impacto.

Pero ¿ de donde conseguimos la fuerza que concentramos a través del kime? Pues de una buena base de apoyo, del uso de nuestro propio peso, del movimiento que generamos, de las articulaciones y los músculos.

Y toda esa fuerza ¿ como conseguimos concentrarla? ¿Cuando se habla del ki suele mostrarse también la palabra armonía.

Y esa es la clave: la armonía, la coordinación.

Tenemos que coordinar el apoyo con el desplazamiento, el giro si lo hubiera, la acción de los brazos… y todo de manera que las fuerzas se vayan sumando hasta componer una resultante igual o mayor a la suma de las partes. Esto se define de cadena cinética.

Una vez que sabemos cómo generar fuerza y cómo centrarla en el momento y el lugar correcto, queda por responder a la última pregunta ¿ cómo la traspasamos al contrario?

Esto es difícil, y más cuando llevamos la técnica al aire.

Las técnicas, si no impactan, tienen que finalizar en algún momento, y a veces nos habituamos a pararlas con una excesiva tensión, de manera que las frenamos cuando golpeamos de verdad.

Por eso, en el karate Shotokai se entiende que sin impacto no hay kime.

De cualquier manera, lo más importante es que la técnica se detenga después del momento en el que se produciría o se produce el impacto, y no antes.