Kime: la fuerza del Karate

El kime es una pieza fundamental del karate.

En general, la mayoría de las artes marciales tienen un concepto parecido.

El kime puede definirse como concentrar la energía pero de esta definición surgen tres preguntas: ¿ De donde la cogemos? ¿Como la concentramos? ¿ Como la transmitimos al contrincante?

1. ¿De dónde conseguimos la energía?

La palabra kime incorpora la palabra Ki. Que significa la energía universal, es una palabra que se refiere a un concepto abstracto y místico. O no… El kanji de Ki incluye símbolos que representan al aire y al arroz o lo que vendría a ser lo mismo, la respiración y la alimentación.

A partir de ahí conseguimos la energía para movernos, por eso el movimiento es una manifestación del Ki.

No resulta tan místico ¿verdad?. El movimiento es energía, en manera de extensión de las piernas, de giro de la cadera, de extensión o flexión de los brazos, de uso del peso de cuerpo, etc.

Si logramos usar toda esa energía a la vez, nuestra técnica será muy potente, y tendrá mucho kime.

2. ¿Cómo concentramos la energía?

Cuando en Japón se habla del Ki, suele ir unido a otra palabra: armonía. En occidente se da otro matiz a esta idea utilizando una palabra parecida, pero diferente: coordinación.

¿ Como podemos concentrar la fuerza de las piernas, giros, brazos, peso e inercia? Lógicamente con una buena coordinación.

Si cada elemento se pone en marcha en el momento correcto, las fuerzas se irán sumando unas a otras y el resultado final será la suma de todas ellas. Se suele

3. ¿Cómo la transmitimos al contricante?

El estilo Shotokai considera que no hay kime si no hay contacto.

Por eso, las técnicas al aire tienen que pasar el supuesto objetivo, no frenarse justo cuando se supone que van a alcanzarlo.

La verdad es que las técnicas que se detienen en el aire no impactarían al final, sino un instante antes de detenerse, cuando la fuerza es máxima.

Pero la verdad es que muchas veces esto se trasgiversa y se confunde el tener un buen kime com parar en seco la técnica.
Lógicamente, esto es un error. En el instante de contacto, el equilibrio entre tensión y relajación es la clave. Los músculos que ejecutan la acción estarán contrayéndose, y habrá también tensión en otros músculos del cuerpo que garantizarán la estabilidad necesaria para oponerse al impacto. Pero todos los demás músculos deben estar relajados, para no entorpecer el movimiento.