Más allá de los golpes…

Lo que diferencia a las artes marciales de los deportes de contacto es la rama filosófica y de aprendizaje que los alumnos adquieren a nivel psicológico. Se han de entender las Artes Marciales como una forma de vida y esto implica, aplicar ciertos cambios para mejorar los aspectos que necesitamos en nuestro día a día.

Las Artes Marciales preparan al alumno entrenando tanto el cuerpo como la mente. Y aunque los resultados más tangibles son a nivel físico, el crecimiento psicológico resulta verdaderamente notable.

Las Artes Marciales se centran mucho en el desarrollo de una seguridad personal aplicable a todos los aspectos de la vida. La formación del carácter del individuo es uno de los pilares básicos que han sustentado siempre las Artes Marciales. La idea es preparar a la gente para afrontar cualquier situación peligrosa o crítica en cualquier aspecto de su vida (no olvidemos el origen bélico de estas disciplinas).

Aprendiendo Artes Marciales, las personas descubren el significado de la superación diaria, la satisfacción de cumplir objetivos, la recompensa del esfuerzo, la importancia de la auto disciplina y la relevancia de aceptar humildemente que cada día puedes aprender algo nuevo.

Por otra parte, entrenar un sistema de combate tiene un impacto altamente positivo en el desarrollo de una seguridad personal en el individuo. Mantener una autoestima alta y creer en uno mismo son el resultado de ver cada día tu mejora.

Todos estos valores dan sentido a la exigencia y la excelencia del artista marcial, que busca siempre la perfección de sus movimientos por dos motivos:

- Los movimientos que se practican serán aplicados (en teoría) en una situación real de peligro, así que el margen de error debe ser cero.
- La búsqueda de la perfección es la que hace que cada día puedan apreciar un progreso respecto a la anterior.